Egresados pandemia.

Actualizado: 18 de dic de 2020

Por la Lic. Ada Salmasi.


Un abordaje desde la psicología para ayudarnos a pensar y repensar sobre las consecuencias personales y laborales de la pandemia y las cuarentenas.

Egresados de la pandemia

Pandemia, la tremenda palabreja que está  de moda. 

Pero, ¿estamos en pandemia o tenemos  una pandemia? 

Pequeño juego de palabras para significar diferentes maneras de posicionarse frente al fenómeno y abordarlo,  cada uno lo toma como puede, así el” tener” podría permitir un  mayor raciocinio; “estar en” implicaría  una menor distancia emocional  con la consecuente dificultad de pensar, la pandemia  formaría parte de uno.

Lo que iguala a ambos conceptos  es la incertidumbre ante la naturaleza y la duración del fenómeno, aún   cuando  se lo vaya  conociendo, el proceso es lento y  se produce por ensayo y error; en consecuencia  no se lo puede sujetar en este momento.

Un mundo pandemizado, en el  que diferenciamos el aspecto biológico del virus que ha tomado entidad  propia, es el “amo y “señor” de  los aconteceres  socio-políticos ubicados en el discurso que giran a su alrededor, produciendo acciones para cuidar a los ciudadanos y viceversa, el dejarse cuidar abona de manera ilusoria la idea de un estado que piensa en el bien del pueblo.

¿Pueblo de ciudadanos que deciden como cuidarse? Algunos, otros actúan capturados por el terror, prendidos de las noticias agobiantes por lo repetitivas y contradictorias. La amenaza es trifronte: el propio cuerpo, posible receptor del virus, se convierte en una incógnita al no saber  cómo reaccionará ante la infección, el mundo exterior deviene sinónimo de virus;  el otro, mi prójimo es mi próximo del cual hay que mantenerse a dos metros de distancia con el resguardo del barbijo y el alcohol. Se impone la distancia social que limita el encuentro cotidiano en las relaciones humanas.

La pérdida de las confianzas básicas produce un estado de vulnerabilidad insoportable, pero desde el principio de los tiempos la condición humana de ser pensante inserto en la cultura(1) permite  comenzar a salir del terror  y  reorganizarse en parte.

El trabajo, modo de obtener satisfacción de las necesidades básicas, y porque no realizaciones personales, ejemplifica dicha capacidad humana. En este mundo líquido como dice  Zygmunt Bauman (2)el trabajo se encamina desde hace tiempo ya al teletrabajo,  modalidad que permite armar en un rincón de la casa una oficina, un consultorio etc.  Ámbitos de trabajo que forman parte de la privacidad personal. Se  invaden espacios  antes excluidos de la mirada de los compañeros y jefes. La tarea entra en lo cotidiano familiar, resultando  difícil establecer cortes y horarios que  permitan  el contacto  entre padres e hijos, es necesario implementar mecanismos de disociación para cumplir con éxito los objetivos propuestos  sin dejar de lado la protección al interior de los afectos cotidianos. 

Es posible que la primera reacción ante la novedad  sea el rechazo, el desconocer  las variables que entran a jugar en esta modalidad  laboral  genera   ansiedades que  le agregan un plus de malestar  a la situación de pandemia, plus que, dependiendo de la personalidad previa, puede  transformarse en angustia que sobrepase la capacidad de canalizarla.

Cuánto mayor es el afianzamiento en el saber profesional,  mayor es el aferramiento a la omnipotencia de los saberes y las creencias dogmáticas; el teletrabajo exige la   ”no fosilización” a fin de mejorar e intensificar  el uso de las herramientas tecnológicas  comprendiendo su uso y  funcionamiento, mirar objetivamente las ventajas que conlleva  esta modalidad e incorporarla, caso contrario el sistema excluye.

El uso de la tecnología implica también  el desafío de no permanecer fijado a ella olvidando la capacitación permanente que se necesita para responder a  las  constantes y cambiantes  demandas actuales.

Falta aún para lograr una acomodación en el sentido piagetiano(3) que contemple lo biopsicosocial  puesto en marcha en el cambio de paradigma laboral, para ello es necesario pensarse y pensar con, situación que abarca tanto a “tele-trabajadores” como a “tele-empleadores” o “tele-instituciones”; acomodación que permita una relación satisfactoria entre los involucrados.

Pasará algún tiempo antes de que se conozcan con mayor profundidad y cientificidad los cambios producidos  en los diferentes espacios personales, intrapsíquicos, al igual que los inter y transpersonales abarcados al desempeñar  el teletrabajo , modalidad que se afianza para darle continuidad al aspecto laboral  en pandemia.

 Me pregunto: cuando los  avances de la ciencia hayan logrado reducir  la pandemia al concepto de que se trata  de otro virus mas  en el mundo,  neutralizable con una vacuna, y que  nosotros  hayamos logrado los aprendizajes de vida para  minimizar sus secuelas al interior nuestro , ahí en ese momento,  ¿podremos decir que somos - hemos  egresados de la pandemia?

Egresados, es decir “ vivientes” en alguna medida un poquito mejor preparados para la vida.

1.- Sigmund Freud “El malestar en la cultura”, 1930 Ed.alianza.

2.- Zygmunt Bauman “Tiempos líquidos”, 2007 Ed. Tusquets  Modernidad

3.- Jean Piaget  “El nacimiento de la inteligencia en el niño”, 1936 Ed. Critica.


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